Diagnóstico y tratamiento del cáncer de piel en Sevilla
El cáncer de piel aparece cuando determinadas células cutáneas crecen de forma descontrolada y adquieren capacidad para invadir los tejidos. No es una única enfermedad: engloba distintos tumores, con comportamientos y tratamientos diferentes. Los más frecuentes son el carcinoma basocelular, el carcinoma epidermoide o escamoso y el melanoma.
Aunque muchas lesiones se desarrollan en zonas expuestas al sol —como la cara, el cuero cabelludo, las orejas, el cuello, los brazos o las manos—, el cáncer de piel puede aparecer en cualquier parte del cuerpo. Detectarlo en fases iniciales facilita el tratamiento y puede reducir el riesgo de complicaciones, por lo que conviene consultar ante una lesión nueva, una herida que no cicatriza o un lunar que cambia.
En la Clínica Dra. Sara López realizamos una valoración dermatológica individualizada de lunares y lesiones sospechosas. Mediante la exploración clínica y la dermatoscopia, estudiamos sus características y determinamos si es necesario vigilar, biopsiar o tratar la lesión.
Solicita una valoración dermatológica en Sevilla para estudiar la lesión y decidir los siguientes pasos.
Dermatólogos para revisar lunares y lesiones sospechosas
La mayoría de las manchas, lunares y pequeños bultos de la piel son benignos. Sin embargo, algunas lesiones precancerosas y algunos tumores pueden parecer poco llamativos al principio. Por eso, la valoración dermatológica es importante cuando una lesión aparece de nuevo, evoluciona o presenta características diferentes al resto.
El diagnóstico no debe basarse únicamente en una fotografía o en la apariencia a simple vista. La historia clínica, la exploración de toda la lesión y la dermatoscopia permiten identificar estructuras que no son visibles sin aumento y seleccionar qué lesiones necesitan seguimiento o confirmación mediante estudio histológico.
Principales tipos de cáncer de piel
1) Carcinoma basocelular
El carcinoma basocelular es el tumor cutáneo maligno más frecuente. Suele crecer lentamente y es poco habitual que se extienda a órganos distantes, pero puede infiltrar y destruir tejidos próximos si no se trata.
A menudo aparece en áreas expuestas al sol. Puede presentarse como un bulto perlado o brillante, una pequeña herida que no cura, una placa rojiza o una zona parecida a una cicatriz. Su aspecto es variable y algunas lesiones pueden sangrar o formar costras de manera intermitente.
2) Carcinoma epidermoide, escamoso o espinocelular
El carcinoma epidermoide se origina en los queratinocitos y también se relaciona con la exposición solar acumulada. Puede aparecer como una placa áspera y descamativa, un nódulo firme, una lesión con costra o una úlcera que no cicatriza.
Su capacidad de extensión es mayor que la del carcinoma basocelular, especialmente en lesiones con determinados factores de riesgo, localizaciones concretas o pacientes inmunodeprimidos. Por ello, el diagnóstico y el tratamiento no deben retrasarse.
3) Melanoma
El melanoma se origina en los melanocitos, las células que producen melanina. Es menos frecuente que los carcinomas basocelular y epidermoide, pero tiene una mayor capacidad para invadir tejidos y propagarse a otras partes del organismo.
Puede surgir sobre un lunar previo o aparecer como una lesión nueva. La evolución de una mancha o lunar, cambios de forma, color, tamaño, relieve o síntomas, es una de las principales señales de alerta. El diagnóstico temprano es especialmente importante porque el pronóstico depende en gran medida de la extensión del tumor en el momento de detectarlo.
4) Otros tumores cutáneos
Existen otros cánceres de piel menos frecuentes, como el carcinoma de células de Merkel, algunos sarcomas o determinados linfomas cutáneos. Su apariencia puede ser muy variable y requieren un estudio específico. Ante una lesión persistente o de crecimiento rápido, la exploración dermatológica permite orientar el diagnóstico y solicitar las pruebas necesarias.
¿Qué es exactamente el cáncer de piel?
La piel renueva sus células de forma continua. Cuando se producen alteraciones en el material genético de una célula y los mecanismos de control dejan de funcionar correctamente, esa célula puede multiplicarse sin límite y originar un tumor maligno.
La radiación ultravioleta, procedente del sol o de fuentes artificiales como las cabinas de bronceado, es el principal factor ambiental relacionado con los tumores cutáneos más frecuentes. Aun así, el cáncer de piel es multifactorial: también influyen la predisposición individual, el sistema inmunitario, los antecedentes personales y familiares y otros factores acumulados a lo largo de la vida.
¿Qué señales pueden indicar un cáncer de piel?
Conviene solicitar una valoración si aparece alguno de estos cambios:
- Una herida que no cicatriza o que vuelve a abrirse de forma repetida.
- Un bulto perlado, brillante, rosado o translúcido que crece lentamente.
- Una zona roja, áspera, descamada o con costra que persiste.
- Una lesión que sangra con facilidad, supura o forma costras sin una causa clara.
- Un lunar nuevo o una mancha que cambia de tamaño, forma, color, relieve o síntomas.
- Una lesión oscura con varios colores, bordes irregulares o aspecto diferente al resto de lunares.
- Picor, dolor, sensibilidad o sangrado persistentes en una lesión concreta.
- Una mancha pigmentada en palmas, plantas, uñas o mucosas que aparece o evoluciona.
Estos signos no significan necesariamente que exista un cáncer, pero justifican una exploración médica. No conviene esperar a que una lesión duela: muchos tumores cutáneos no provocan molestias en sus primeras fases.
Regla ABCDE para revisar los lunares
- A de asimetría: una mitad de la lesión no se parece a la otra.
- B de bordes: contorno irregular, mal definido o dentado.
- C de color: presencia de varios tonos o distribución desigual del color.
- D de diámetro: una lesión grande puede requerir valoración, aunque un melanoma también puede medir menos de seis milímetros.
- E de evolución: cambios de tamaño, forma, color, relieve, picor, dolor o sangrado.
También es útil la señal del “patito feo”: un lunar que se ve claramente distinto de los demás lunares de la misma persona. La regla ABCDE es una herramienta de orientación, no un diagnóstico; algunas lesiones malignas no cumplen todos estos criterios. Puedes leer más, sobre la regla ABCDE clicando aquí.
Factores de riesgo del cáncer de piel
Cualquier persona puede desarrollar cáncer de piel, aunque el riesgo aumenta cuando concurren determinados factores:
- Exposición solar acumulada o intensa y quemaduras solares, especialmente repetidas.
- Uso de cabinas o lámparas de bronceado artificial.
- Piel clara, ojos claros, cabello rubio o pelirrojo y tendencia a quemarse con facilidad.
- Gran número de lunares o presencia de lunares atípicos.
- Antecedentes personales o familiares de melanoma u otros cánceres de piel.
- Tratamientos o enfermedades que producen inmunosupresión.
- Edad y exposición solar acumulada a lo largo de los años.
- Trabajo o actividades frecuentes al aire libre sin protección adecuada.
- Determinadas alteraciones genéticas, cicatrices crónicas o lesiones cutáneas previas.
Las personas con piel oscura también pueden desarrollar cáncer de piel. En algunos casos, las lesiones aparecen en zonas menos relacionadas con el sol, como palmas, plantas o uñas, y pueden diagnosticarse más tarde si no se reconocen a tiempo.
Tratamiento del cáncer de piel en Sevilla
El tratamiento se individualiza según el tipo de tumor, su tamaño, profundidad, localización, características histológicas, estado general del paciente y existencia o no de extensión a otras zonas. No todos los cánceres de piel se tratan de la misma manera.
Tras confirmar el diagnóstico, explicamos las alternativas adecuadas para cada caso y organizamos el tratamiento o la derivación necesaria cuando se requiere un abordaje multidisciplinar.
1) Extirpación quirúrgica
La cirugía es el tratamiento más utilizado para muchos carcinomas cutáneos y melanomas localizados. Consiste en retirar la lesión con un margen de piel aparentemente sana y analizar la pieza para comprobar las características del tumor y los márgenes quirúrgicos.
La técnica y la reconstrucción dependen del tamaño y la localización. En áreas visibles o funcionalmente delicadas, la planificación busca combinar el control oncológico con el mejor resultado funcional y estético posible, sin comprometer la seguridad del tratamiento.
2) Cirugía micrográfica de Mohs
En determinados carcinomas de alto riesgo, recidivados, mal delimitados o situados en zonas donde es importante conservar tejido, puede valorarse la cirugía micrográfica de Mohs. Esta técnica analiza de forma progresiva los márgenes durante la intervención. Su indicación depende de las características concretas del tumor y puede requerir derivación a una unidad especializada.
3) Tratamientos locales para lesiones seleccionadas
4) Tratamiento de tumores avanzados
Revisa a tiempo cualquier cambio en tu piel
Una lesión nueva, un lunar que evoluciona o una herida que no cicatriza merece una valoración profesional. Consultar pronto permite diferenciar lesiones benignas de lesiones sospechosas y, cuando existe un cáncer de piel, iniciar el abordaje más adecuado.
Solicita tu consulta en la Clínica Dra. Sara López en Sevilla para realizar una revisión dermatológica personalizada de lunares y lesiones cutáneas.
¿Cómo diagnosticamos una lesión sospechosa?
Historia clínica
Evolución de la lesión, síntomas, exposición solar, antecedentes familiares y tratamientos previos.
Dermatoscopia
Examen con aumento y luz específica que permite observar estructuras no visibles a simple vista. Revisión del resto de la piel cuando existe riesgo aumentado o múltiples lunares. Fotografía o seguimiento digital en pacientes seleccionados, cuando está indicado comparar cambios a lo largo del tiempo.
Exploración dermatológica
Valoración de la forma, el color, la superficie, la consistencia y la localización.
Biopsia o extirpación diagnóstica
Obtención de tejido para analizarlo al microscopio.
Cuando se sospecha un cáncer de piel, el estudio anatomopatológico es el que confirma el diagnóstico y aporta información necesaria para planificar el tratamiento. La técnica de biopsia se elige según el tamaño, la localización y el tipo de lesión sospechada.
Queratosis actínicas: lesiones que conviene tratar y vigilar
Las queratosis actínicas son lesiones causadas por el daño solar acumulado. Suelen notarse como zonas ásperas, descamativas o rojizas, especialmente en cara, cuero cabelludo, orejas, escote y dorso de las manos.
No todas evolucionan a un carcinoma epidermoide, pero algunas pueden hacerlo y su presencia indica una piel con daño solar significativo. Por eso conviene valorar tanto la lesión concreta como el llamado campo de cancerización, es decir, el área de la piel que ha recibido daño ultravioleta de forma crónica.
¿Cuál es el pronóstico del cáncer de piel?
El pronóstico depende del tipo de tumor y de la fase en la que se diagnostica. Muchos carcinomas basocelulares y epidermoides localizados pueden tratarse con éxito, especialmente cuando se detectan pronto. En el melanoma, la profundidad y la extensión del tumor son factores determinantes.
Por este motivo, no conviene retrasar la consulta ni intentar eliminar una lesión sospechosa con productos caseros. El objetivo es obtener un diagnóstico preciso, tratar el tumor con el procedimiento adecuado y establecer un seguimiento proporcional al riesgo.
Seguimiento después de un cáncer de piel
Haber tenido un cáncer de piel aumenta la probabilidad de desarrollar nuevas lesiones. El seguimiento permite revisar la cicatriz, detectar posibles recurrencias y explorar el resto de la piel.
La frecuencia de las revisiones se individualiza según el tipo de tumor, sus características, el tratamiento realizado, el número de lunares, los antecedentes y el grado de daño solar. Además de acudir a las citas programadas, es recomendable consultar antes si aparece una lesión nueva o un cambio significativo.
Cómo prevenir el cáncer de piel
- Busca sombra y limita la exposición directa durante las horas de mayor radiación.
- Utiliza ropa que cubra la piel, sombrero de ala ancha y gafas de sol homologadas.
- Aplica un protector solar de amplio espectro y factor alto en las zonas expuestas, en cantidad suficiente y antes de salir.
- Reaplica el fotoprotector durante la exposición, especialmente después de bañarte, sudar o secarte con una toalla.
- No utilices cabinas de bronceado ni lámparas de radiación ultravioleta con fines estéticos.
- Protege especialmente a niños y adolescentes frente a las quemaduras solares.
- Revisa tu piel de forma periódica, incluyendo cuero cabelludo, espalda, plantas, uñas y zonas menos visibles.
El protector solar es importante, pero no permite prolongar indefinidamente la exposición al sol. Debe formar parte de una estrategia junto con la sombra, la ropa y la adaptación de horarios.
¿Por qué elegir la Clínica Dra. Sara López?
- Valoración dermatológica individualizada de lunares y lesiones cutáneas.
- Exploración clínica y dermatoscópica cuando está indicada.
- Diagnóstico diferencial entre lesiones benignas, precancerosas y sospechosas.
- Indicación de biopsia, extirpación, seguimiento o derivación según cada caso.
- Plan de revisiones adaptado a los antecedentes y al nivel de riesgo.
- Información clara sobre fotoprotección y autoexploración de la piel.
Nuestro objetivo es detectar de forma precoz las lesiones sospechosas, evitar tratamientos innecesarios en lesiones benignas y ofrecer un abordaje seguro y personalizado cuando existe un cáncer de piel.
- Primera consulta (diagnóstico + plan personalizado): desde 120 €
- Av. de la Buhaira, 3, 41018 Sevilla
- Av. de la Buhaira, 11, 41018 Sevilla
LUNES – JUEVES
09:30 a 20:30
VIERNES
09:30 a 14:30
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Preguntas frecuentes sobre el cáncer de piel
No. El melanoma puede aparecer sobre un lunar previo o surgir como una lesión nueva. Los carcinomas basocelular y epidermoide suelen presentarse como bultos, placas, costras o heridas persistentes, no necesariamente como lunares.
Sí. Muchos cánceres de piel son indoloros al principio. El crecimiento, el sangrado, la falta de cicatrización o los cambios de aspecto son motivos suficientes para consultar, aunque no haya dolor.
No. Los lunares pueden cambiar por distintas razones, pero cualquier evolución relevante debe valorarse. La dermatoscopia ayuda a diferenciar cambios benignos de patrones sospechosos y a decidir si es necesario vigilar o extirpar la lesión.
Sí. Aunque algunos tumores relacionados con la radiación ultravioleta son menos frecuentes en pieles oscuras, ninguna tonalidad de piel elimina el riesgo. Es importante revisar también palmas, plantas, uñas y mucosas.
La biopsia es una herramienta diagnóstica habitual y no hace que un cáncer de piel se propague. Permite confirmar el tipo de lesión y obtener la información necesaria para seleccionar el tratamiento adecuado.
No existe una periodicidad universal. La frecuencia depende de los antecedentes personales y familiares, el número y tipo de lunares, el fototipo, la exposición solar y si ya ha existido un cáncer de piel. Tras la valoración inicial, el dermatólogo puede indicar un calendario adaptado al riesgo.
No. La fotoprotección reduce el daño ultravioleta, pero no anula el riesgo ni sustituye la sombra, la ropa protectora y las revisiones. También es importante evitar las cabinas de bronceado y reconocer cambios en la piel.
Puede producirse una recurrencia o aparecer un tumor nuevo en otra zona. Por eso, después del tratamiento se establece un seguimiento según el tipo de cáncer y los factores de riesgo del paciente.
- Esperar a que duela antes de consultar.
- Arrancar costras o manipular repetidamente una lesión que sangra.
- Aplicar ácidos, remedios caseros o productos para “quemar” la lesión.
- Confiar únicamente en una aplicación móvil o en una fotografía.
- Pensar que una lesión no puede ser maligna porque está en una zona poco expuesta al sol.
- Posponer la revisión porque el lunar es pequeño o porque lleva años presente.
- Abandonar los controles después de haber tenido un cáncer de piel.